Hoy amanecí con ese malhumor que me caracterizaba desde que era una teenager. Si tú me veías en el cole reír y sonreír y también en la universidad, pues déjame hoy confesarte algo, era una hipócrita. Paraba malhumorada en mi casa y pues renegaba por todo.
Soy una chinche, es la expresión que más he repetido este año sobre mi, pero aún así, hago mi balance anual y comento que este año fue muy peculiar. La cuestión es que, no sonrió mucho. Hipócritamente o no, antes sonreía más, y puede que sea parte de mi "crecimiento emocional" pero es algo que he tenido que comprender y tolerar, sobretodo a aquel ser que me haya dicho "Yaro, antes eras chévere".
Como hoy amanecí chinche, es obvio que en lo que va del día no he sonreído mucho que digamos; había estado trabajando en esto, trataba de estar buena onda pero hoy no sucedió, y pues, hoy no tenía muchas ganas de hablar con nadie. Mi bebex kbj me habla por guasac y yo le respondo por no ser mal educada, sé que notó mis ánimos y trataba de hacerme relajar cosa que no lo lograba hasta que leí el peculiar mensaje que me dejó. " sonríe a los problemas, sonríe a la vida, porque si de alguien aprendí a sonreír, ese alguien fuiste tú". OPD, me dio ahí, directo al corazao, me puso filin, me derretí como el queso en la waflera, fue lo más lindo que me han dicho en mucho tiempo y pensé que quizás mi alegría hipócrita de hace tiempo sirvió de algo.
Siempre he dicho que voy a sonreír mostrando los dientes , porque reír ayuda en algo a que tu cacharro se vea bien ¿verdad?, a menos que practiques el Resting Bitch Face, pero en fin. Espero andar más relajada y pos de buen humor, así que, mientras estoy en esta fila de aproximadamente doscientas personas esperando comprar una fucking entrada al cine, por cuatro Lucas, trataré de sonreír, sí claro, así no encuentre entradas luego de andar casi treinta minutos. :) ah, por cierto, me quejo del consumismo y hago mi colita. Bitch pleaseee.
Jeje, miren mi alegría. Encontré mis entradas, ej.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Oe, sonríe pes.
domingo, 1 de noviembre de 2015
La comelona maleada.
No me canso de decirlo, este año ha sido el año de las cosas que hice por primera vez, viajé ,adelgacé etc etc y fui a un bufet. Así es, nunca había ido a uno y este año, ya van 5 veces las que he comido hasta decir "basta, ya no entra nada más". Aunque con la dieta que hice este año, puedo decir que he balanceado de alguna forma la comida, pero hay algo que me llama la atención y no es específicamente lo bueno de las comidas, pues es la mentalidad que tengo al momento de la comelona. Si no como mucho, pierdo. Como si de un concurso se tratara, si coges menos estás desperdiciando la oportunidad de la vida y pues, recurres a indebidas acciones, una anécdota en Cuzco, me permite mencionar que guardé pedazos del postre en una envoltura de galletas que tenía en el bolso, sí, qué vergüenza me da decirlo, mi excusa en el momento era " estoy con personas de confianza, a parte, me duele pagar 30 soles por esto, así que me lo llevo" -ok- golpéenme.
Hoy estaba en un bufet pagado totalmente por el trabajo, soy la nueva en la empresa y no estaba con personas de confianza, pues debía comportarme. Admito que me piqué por haber cogido la carne más pequeña del lechón más perfecto de la vida, así que en mi segunda ronda, agarre una piernita crocante, era perfecta. No hice mezclas abusivas como aquellas cuatro veces, pero no pude contenerme a los postres compuestos por picarones y mazamorra. Agradecida estoy por tal invitación, pero acá viene mi pequeña teoría, somos mal educados. Una señora muy amable se llevó presas de lechón en su bolso, cogió el que yo dejé, y quería más tamales. Debemos educarnos y comportarnos, no soy la digna para hablar de esto, pero hoy vi lo feo que se ve. Espero controlarme a la sexta vez, y así hablar con mayor razón. Repito, fue el lechón perfecto, pero no lo lleves a tu casa, parfavar.

